Laicismo
Laicismo significa que la conducta humana no se rige por dictados trascendentes emanados de una divinidad. Los asuntos públicos deben resolverse a partir de las normas elaboradas y aceptadas por el pueblo sin dar por supuesto la validez previa de ningún otro principio ético, los asuntos privados los resuelve la razón individual sin que nadie le tenga que decir a nadie lo que es mejor para ella o él. Esto implica reivindicar la tolerancia no como un valor pasivo, sino como un principio activo que ve en la diversidad de opiniones y pluralidad de conductas algo enriquecedor que contribuye a una mejor solución de los problemas humanos en tanto que amplía el abanico de las alternativas.
Laicismo es, por tanto, exigir la ausencia de influencias religiosas en el Estado. El enorme poder económico que mantiene la Iglesia Católica en España resultado de las ventajas legales y financieras otorgadas por el Estado a lo largo de una tradición perpetuada por el triunfo del bando sublevado en la "Cruzada" y no interrumpida por los gobiernos posteriores a la dictadura, ha hecho que siga teniendo una influencia en la vida pública muy superior a la que le corresponde por el número de sus afiliados fieles; la presencia constante de clérigos que acompañan a vírgenes y santos en celebraciones oficiales locales, la presencia de los mismos en ceremonias militares y políticas en general dan una presencia a los ritos eclesiásticos que en algunos casos se confunden con los político y a los que los ofician con funcionarios véase el caso de funerales de Estado celebrados según el rito católico o toas las ceremonias de la monarquía en las que ni se plantea que pudieran tener carácter no religioso ; la enseñanza de la religión católica en todas las escuelas en un sistema que no debe dar por supuesta ninguna moral como válida a piori y la intromisión en todo debate sobre cuestiones éticas de carácter público de las concepciones antropológicas u ontológicas católicas pretendiendo ser tomadas como punto de partida obligado. Todo eso es inadmisible en una sociedad organizada a partir de la deliberación racional que no puede privilegiar ninguna doctrina o teoría hasta que no ha logrado converncer después de una discusión racional. Cualquier asociación del tipo que sea tiene derecho a difundir su pensamiento y practicar los rituales que no se entrometan en la vida de los que no quieren participar en ellos, pero sin pretender privilegio alguno por más que pueda venir respaldado por la tradición o la Historia. La enseñanza religiosa doctrinal no puede ser impuesta por ley y es obligación del sistema educativo luchar contra cualquier dogmatismo contrario a los principios de igualdad y tolerancia propios de una vida pública regida por la deliberación racional y el criterio de decisión por mayorías.
Laicismo también es una afirmación del pluralismo y de la divergencia como un aspecto necesario en el proceso de construcción de una voluntad común sin referencias a ningún valor absoluto. La diversidad es positiva y la uniformidad negativa si queremos construir un conjunto de valores públicos producto de la deliberación y basados en el poder de convicción de una argumentación que no da nada por supuesto, ni derechos naturales ni verdades absolutas; cuantas más opciones estén presentes en la discusión más probable es que la obtenida sea la óptima.
Laicismo es libertad porque en el terreno de lo estrictamente privado el imperio de la voluntad individual es absoluto, nadie debe imponer a otra persona lo que considere que es mejor para ella por más que este convencido de su verdad. Nadie puede hablar o decidir por otro sin su consentimiento y esto tiene que tenerse en cuenta en todos los debates éticos en los que se ventilen estas cuestiones, sea la eutanasia el ejercicio de la prostitución, el consumo de drogas o las conductas sexuales que se desvíen de la norma. La actitud paternalista de los que creen saber mejor que nosotros lo que nos conviene es incompatible con una concepción republicana en la que las personas se autodeterminan para construir un proyecto de vida en común sin imposiciones y basado en el dialogo.
Texto copiado integro del documento político aprobado por Izquierda Republicana, en Octubre de 2004.
Laicismo es, por tanto, exigir la ausencia de influencias religiosas en el Estado. El enorme poder económico que mantiene la Iglesia Católica en España resultado de las ventajas legales y financieras otorgadas por el Estado a lo largo de una tradición perpetuada por el triunfo del bando sublevado en la "Cruzada" y no interrumpida por los gobiernos posteriores a la dictadura, ha hecho que siga teniendo una influencia en la vida pública muy superior a la que le corresponde por el número de sus afiliados fieles; la presencia constante de clérigos que acompañan a vírgenes y santos en celebraciones oficiales locales, la presencia de los mismos en ceremonias militares y políticas en general dan una presencia a los ritos eclesiásticos que en algunos casos se confunden con los político y a los que los ofician con funcionarios véase el caso de funerales de Estado celebrados según el rito católico o toas las ceremonias de la monarquía en las que ni se plantea que pudieran tener carácter no religioso ; la enseñanza de la religión católica en todas las escuelas en un sistema que no debe dar por supuesta ninguna moral como válida a piori y la intromisión en todo debate sobre cuestiones éticas de carácter público de las concepciones antropológicas u ontológicas católicas pretendiendo ser tomadas como punto de partida obligado. Todo eso es inadmisible en una sociedad organizada a partir de la deliberación racional que no puede privilegiar ninguna doctrina o teoría hasta que no ha logrado converncer después de una discusión racional. Cualquier asociación del tipo que sea tiene derecho a difundir su pensamiento y practicar los rituales que no se entrometan en la vida de los que no quieren participar en ellos, pero sin pretender privilegio alguno por más que pueda venir respaldado por la tradición o la Historia. La enseñanza religiosa doctrinal no puede ser impuesta por ley y es obligación del sistema educativo luchar contra cualquier dogmatismo contrario a los principios de igualdad y tolerancia propios de una vida pública regida por la deliberación racional y el criterio de decisión por mayorías.
Laicismo también es una afirmación del pluralismo y de la divergencia como un aspecto necesario en el proceso de construcción de una voluntad común sin referencias a ningún valor absoluto. La diversidad es positiva y la uniformidad negativa si queremos construir un conjunto de valores públicos producto de la deliberación y basados en el poder de convicción de una argumentación que no da nada por supuesto, ni derechos naturales ni verdades absolutas; cuantas más opciones estén presentes en la discusión más probable es que la obtenida sea la óptima.
Laicismo es libertad porque en el terreno de lo estrictamente privado el imperio de la voluntad individual es absoluto, nadie debe imponer a otra persona lo que considere que es mejor para ella por más que este convencido de su verdad. Nadie puede hablar o decidir por otro sin su consentimiento y esto tiene que tenerse en cuenta en todos los debates éticos en los que se ventilen estas cuestiones, sea la eutanasia el ejercicio de la prostitución, el consumo de drogas o las conductas sexuales que se desvíen de la norma. La actitud paternalista de los que creen saber mejor que nosotros lo que nos conviene es incompatible con una concepción republicana en la que las personas se autodeterminan para construir un proyecto de vida en común sin imposiciones y basado en el dialogo.
Texto copiado integro del documento político aprobado por Izquierda Republicana, en Octubre de 2004.


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