La iglesia de las mentiras.

La iglesia se manifiesta contra el gobierno el próximo domingo y contra lo que ellos creen que es la destrucción de la familia. La manifestación la maquillan diciendo que es en favor de la familia. ¿A que familia se refieren? ¿a una familia de homosexuales con hijos?. No, a esas familias ya les a mandado un recado hoy mismo el Papa en forma de amenaza de limpieza sexual, como si no hubiéramos tenido bastante con las limpiezas étnicas.

Es obvio que la curia con su líder a la cabeza (Rouco Varela) el de la sobrina, no pretende defender ninguna estructura familiar, ya que ninguna familia se encuentra en peligro y mucho menos las suyas. Los prelados que tanto añoran el totalitarismo divino, que ellos disfrutaron y el resto de ciudadanos sufrieron, pretenden imponer su sistema de sociedad, su forma de vida, su moral, su conciencia y lo hacen presentando sus credenciales en forma de feligreses, que asisten al llamamiento de la parte más sectaria y ultraderechista de la conferencia episcopal.

La iglesia de la venganza, la misma que no titubeó al posicionarse del lado de los golpistas y dar al golpe de estado un aire de cruzada religiosa, ahora pretende enredar en la sociedad, tergiversar los hechos y buscar un ataque que no están recibiendo, aún. Cuanto peor, mejor, deben de pensar algunos y una vez fabricada la causa irán hasta el final para conseguir sus objetivos sino totalitarios, al menos una democracia complaciente con sus posturas.

En todo Occidente en general y en España en particular, sabemos como se las gasta la iglesia católica, no es nada recomendable mirar para otro lado o confiar en la buena fe de esta iglesia. Ellos bajo la defensa de su moral son capaces de llegar muy lejos. Luego se vuelve a reescribir la historia y a otra cosa mariposa, no es la primera vez que actúan así.

Los únicos que nos debemos sentir atacados somos nosotros, los no católicos sí estamos siendo atacados por una religión que no respeta la decisión de las urnas y pretende a toda costa no perder su parcela de poder. Por eso ahora más que nunca se hace evidente la necesidad de hacer una separación iglesia-estado, para que este tipo de actuaciones no tengan consecuencias en forma de presión al gobierno.